domingo, 21 de abril de 2013

¡Tener ovejas no te hace pastor!


Cuarto Domingo de Pascua, Domingo del Buen Pastor.

La Liturgia de este día (tan rica, como siempre), nos presenta, entre muchas otras cosas, algunos términos pastoriles... de entre ellos, señalemos dos de los más importantes: 

1. Que Jesús es el Buen Pastor, el que da la vida por sus ovejas... 
2. Que éstas escuchan su voz y... le siguen...

Nosotros, felices "hijos de banqueta", tan ajenos y tan apartados de las realidades nómadas o campiranas, sabemos muy poco realmente del "pastoreo", de los "rebaños", o de los "rediles"... sin embargo, sí comprendemos suficientemente que el término "pastor", actualmente, es "extensivo" a muchas de nuestras realidades:

- Los padres de familia son pastores para sus hijos.
- Los patrones lo son para sus trabajadores.
- Las autoridades gubernamentales para sus ciudadanos.
- Los catequistas para sus catequizandos...  

Y, en sentido opuesto, las "ovejas" también lo son. Así:

- Los hijos son ovejas para sus padres.
- Los trabajadores lo son para sus patrones.
- Los ciudadanos para sus gobernantes.
- Los catequizandos para sus catequistas...

Ya habrá oportunidad para entretenernos criticando a las ovejas. En honor del título que ostenta este Domingo Litúrgico, quisiera detenerme hoy sólamente en analizar a los pastores:

Un pastor, un auténtico pastor, no se conforma con "poseer" un rebaño. El pastor no es un "asalariado", al que no le importan las ovejas. La labor de éste se reduce a un "trabajo que se remunera", por ello si se ve envuelto en algún peligro, corre por su vida, y olvida desamparadas a las que mantenía bajo su "cuidado"...

Un verdadero pastor no se aprovecha irracionalmente de sus ovejas. No las engorda sólamente para llevarse con ellas un banquete especial. No las trasquila insensiblemente, con tal de ganarse unos centavillos a expensas de su lana...

Un pastor... vela por sus ovejas, las alimenta, las cuida, las protege... en pocas palabras: las apacienta...

Y es que, digámoslo claramente, el simple hecho de tener ovejas no transforma automáticamente al susodicho en un "pastor".

Entonces, siguiendo nuestro propuesto esquema, "padre de familia" no es sólamente el que ha colaborado donando su semilla para engendrar hijos... "patrón" no es sólamente el dueño de una empresa... "gobernante" no es sólo el que ostenta el título y el puesto en las sillas presidenciales, o en los curules de nuestras cámaras... "catequista" no es todo aquel que se para al frente de un grupo para "predicar"...

¡Ah, los pastores! Sólo lo son en la medida del Buen Pastor:

- Padre de familia es, evidentemente, el que engendra, sustenta, educa y acompaña a sus hijos a conseguir sus metas y lograr sus ideales... 
- Patrón es, por supuesto, el responsable de su empresa, el que forma, capacita, certifica y reconoce los logros de sus trabajadores...
- Gobernate es, claro, el que ha sido elegido para ostentar títulos y dirigir una nación, un estado, o un municipio... pero más lo es quien se preocupa por mantener entre sus ciudadanos el bien común, por defender las leyes justas, y por proponer inciativas que contribuyan al bienestar de aquellos que lo han elegido, y de forma democrática...
- Catequista es, ciertamente, el que predica o enseña la Palabra, pero no se olvida de preparar sus sesiones, se capacita cada día más y mejor y tiene más que claro que hablar con Dios es primero que hablar de Él a sus destinatarios...

Quizás tú y yo, querido lector, de alguna u otra manera fungimos como pastores...

¿Cómo estás viviendo tu misión?

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