sábado, 3 de noviembre de 2012

Como Fray Escoba...


El día de hoy, la liturgia nos invita a considerar al primer santo de raza negra de nuestro continente, peruano, sencillo, pobre y humilde, sin embargo muy alegre y trabajador: San Martín de Porres.

Nació en la ciudad Lima, capital de lo que se llamaba entonces el Antiguo Virreinato del Perú, en el año 1579. De padre Hidalgo español y de madre Negra liberta, le tocó sufrir "en carne viva" la discriminación y el desprecio de sus paisanos.

Debido a su condición de "mulato" (mezcla de español con negra), y de "bastardo" (porque su padre, aunque por pertenecer a una orden militar estaba obligado a guardar continencia y... pues no cumplió, era "pobre", y no quiso reconocerlo como suyo), pese a que sentía cierta atracción por la vida consagrada, le fue impedido el acceso como "fraile de misa", incluso de "hermano lego".

Por invitación de Fray Juan de Lorenzana logró entrar en la Orden de los Dominicos, y después de un período "probatorio" de nueve años, en 1606, contando ya con 27 años de edad, se convirtió en fraile menor, profesando los votos de pobreza, castidad y obediencia.

Conocía el oficio de barbero, boticario, herbolaria y de cirugía menor. Pues todas estas cualidades las puso al servicio de sus hermanos y de cualquier persona que lo necesitara, sin importar su raza ni su condición social. De hecho, su caridad logró extenderse hasta los animales, a quienes con la misma paciencia y delicadeza curaba y socorría, mimándolas como "creaturas del Señor".

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Nuestro mundo sigue necesitando de hombres y de mujeres que "triunfen" sobre cualquier adeversidad; de personas de temple, que logren sobreponerse a las burlas o menosprecios de quienes se sienten "sobrados de sí mismos"; de gente que sepa utilizar para provecho de quien lo necesite sus propias aptitudes; de gente "santa", que haga de las cosas "ordinarias", algo "extraordinario".... de gente como Fray Escoba...

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